La agricultura ecológica presenta múltiples beneficios a nivel social y medioambiental dada su naturaleza y la de sus objetivos. Sin embargo, estos beneficios no son los únicos, pues se ha comprobado que en ambientes semiáridos, en términos de eficiencia energética, la agricultura ecológica de rotación de cultivos de cereales con plantas leguminosas es, frente al monocultivo, la forma más eficiente de cultivar en éstas regiones.
Con esto podemos concluir que la agricultura ecológica no es solamente una forma sustentable de cultivar y producir alimentos, sino que también puede llegar a ser rentable y eficiente si es aplicada de manera correcta.